ANALIZANDO LA EXPIACIÓN DE TOM CRUISE CON AMERICAN MADE, SU PELÍCULA MÁS CÍNICA Y EXTRAÑA [www.facebook.com/actoresdirectoresguionistas]
Esta sátira ochentera sin márgenes ni brújula moral clara sólo tiene sentido como acto de expiación para una estrella en plena crisis de identidad Piensa en Risky Business (1983) y allí está él. Camisa rosa clara, calcetines blancos, slips como sólo los ochenta supieron confeccionarlos, los Ray-Ban Wayfarers, Bob Seger en estéreo, la sonrisa del millón de dólares. Plasmación perfecta del ridículo inherente al estilo de vida preppy que, por alguna razón, y siguiendo el mismo proceso de reconceptualización que experimentó el guión escrito por Paul Brickman, ha acabado tornándose en su celebración cultural definitiva. El director debutante llegó al estudio con un relato admonitorio inspirado en detalles de su propia biografía: éxtasis y caída teen en tiempos de materialismo dialéctico, al menos hasta que el productor Jon Avnet decidió conservar sólo la primera parte del trato. El montaje comercial de Risky Business se cierra con sus dos protagonistas, Joel Goodson (Tom Cruise) y Lana...