¿POR QUÉ LOS 100 METROS PLANOS ES LA PRUEBA QUE MÁS NOS INTERESA DE CADA JUEGOS OLÍMPICOS?
Los 100 metros planos son explosividad pura, es la encarnación de "el más alto, el que va más lejos, el más fuerte" No hay puntuación, no hay jurado, no hay compañeros. La única regla es salir cuando te dicen y llegar primero. Retar a la meta mirándola fijamente desde los tacos de salida. Contar las zancadas. Cortar el aire. Hay algo instintivo, primario, en la velocidad. No tiene estilos, no da segundas oportunidades. Lo que hay es exactamente lo que ves: ocho tipos corriendo como si les persiguiera una enfermedad, sin saber si lo que quieren es huir del pasado o ahuyentar el miedo al futuro. Desde el inicio de los Juegos Olímpicos, el atletismo ha sido el gran rey y tiene el sentido aplastante de la pureza competitiva, la lógica de "el más alto, el que va más lejos, el más fuerte". El salto, la zancada, la distancia. Dentro de esa magia del atletismo –una magia oscurecida en los últimos años por los frecuentes casos de dopaje- destaca, mundial tras mundial,...