OJALÁ TODOS PUDIÉRAMOS TENER UN BIGOTE COMO EL DE BURT REYNOLDS
Hizo lo que quiso y como quiso y se lo pasó de la puta madre Si repasas la vida de Burt Reynolds podrás reconocer en ella el cliché del sueño americano. Un cowboy de Michigan, estrella del equipo de rugby del instituto que, por lesiones varias, se retiró y terminó dedicándose a la actuación. No como alternativa vaga, sino por pasión. Tanto es así que murió con las botas puestas, como quien dice -tenía previsto un cameo en la última de Tarantino, Once Upon A Time In Hollywood-, pero un ataque al corazón lo detuvo a los 82 años. Su historia tiene altos y bajos -muy bajos- y un final de redención que lo convirtió en icono, pero todo eso le dio un poco igual. "Acepté los papeles que me resultaban más divertidos. No quise hacer lo que significaría un mayor desafío", llegó a declarar. Rechazó ser el Han Solo de Star Wars y desestimó estar al servicio de su majestad como agente 007, incluso se llegó a decir que fue candidato a interpretar a Michael Corleone en The Godfather, ...